"U" y "Alianza Lima" se vieron, otra vez, las caras en el tan esperado 'clásico' de nuestro balompié peruano. ¿Qué chica quisiera estar allí? Creo que no muchas. Desde casita, todo estuvo mejor. (Creía)
Mientras los miles de hinchas cremas y blanquiazules coreaban, a más no poder, las canciones del equipo de sus amores, una esperaba los resultados desde su sofá. ¿Por qué? Una 'significativa' apuesta.
¿A quién le iba? Al equipo de la familia: Alianza Lima. Aunque - debo confesar -, siempre que se enfrentan estos equipos, no sé a quién irle. Tengo el corazón dividido. Mitad blanquiazul, por la familia; un cuarto cremita, por ti; y otro cuarto de la SMP, por obvias razones: estudio allí.
Pero esta vez tenían que ganar los victorianos. Había apostado por ellos. Además, así no quiera recordarlo, perdimos en Matute. ¿Qué pasa?
En el primer tiempo, todo estaba bien. Un gol dibujaba mi rostro. Los gritos de mi hermano - y los míos, también - no se dejaron esperar. La emoción de mi papá y de mi abuelo era evidente. Les estábamos ganando. Sí, ganando. Pasado.
Es más te llamé para sacarte 'cachita', pero claro sabías que era yo y no me contestaste. Perfil bajo. Como siempre. Creo, sabías iba a gritar el gol por celular.
Empezaron los últimos 45 minutos... Nooo! Llegó un mensaje tuyo. ¿Por qué? Claro, tenías que cobrartela. Un gol de tu equipo. Y faltando pocos segundos, creo, para que termine el partido, otro mensaje con sabor a gol crema.
Está bien. ¿Qué quieres escuchar?... ¡Perdí! Ahora a pagar la puesta.
Pero ya aprendí.
No debo apostar dinero...
Hasta el siguiente clásico :)

