Lizzy
Y, de pronto, una lágrima cayó por tu mejilla. ¿Qué hacíamos? Ninguno de los dos se atrevía a secarte ese rostro tan lleno de experiencia, tan falto de cariño - en ese momento -. Ni él ni yo éramos capaces de acudir a tu auxilio invisible. ¿Miedo? ¿Vergüenza? ¿Qué sería? Pero, desdichados, no lo hicimos. ¿Qué esperábamos? Eres importante para nosotros. De hecho, lo eres. Creo que no nos sentíamos con "autoridad" para reconfortarte.


Así, el silencio era el único invitado entre los tres. En aquel cerrado espacio no cabía nadie más. Pero, claro, tenías que llegar tú para calmarla, para calmarlo todo. "No te asustes", dijo. Y, como por arte de magia, ni una lágrima más se dejó ver. Tu miedo desapareció instantáneamente. Como para no creerlo.


Lo viste y la calma volvió a ti.
Lo viste y ese llanto de niña cesó.



Fue entonces que comprendí que entre ellos el amor, eso que siempre buscamos, es puro. Y ¿cómo no? si los 51 años de matrimonio, en este caso, lo amparan. Confianza, tal vez dependencia, preocupación, respeto, y, lo esencial, el cariño que sienten el uno por el otro lo dicen todo. No existe pareja perfecta que conozca. Solo ellos. El amor incondicional hecho humano.
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